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Las cartas de agosto
Dejamos por aquí el contenido de las cartas diarias remitidas en el mes de agosto. Si quieres aprender sobre libros y bibliotecas y estás interesado en recibirlas (de lunes a viernes) pulsa aquí.
LUNES, 10 DE AGOSTO
Una biblioteca en tiempos de la IA
Le estoy dando vueltas a lo de la IA y a su relación con el mundo del libro.
Después de leer la profunda entrevista en forma de libro que Javier Urcelay ha realizado a ChatGPT para contarnos qué es lo que YA está pasando,
- Urcelay, J. (2026). Cómo la Inteligencia Artificial cambiará nuestras vidas. El mundo que viene. Autoedición Amazon.
me ha dado por explorar los orígenes de esta revolución. He husmeado para ello entre las páginas de algunos libros “prehistóricos” como:
- Gerwin, Robert. (1967). Autómatas inteligentes. Del viejo robot al cerebro electrónico. Ed. Daimon.
ó
- Vöss. (1985). Introducción a la Inteligencia Artificial. Un libro de Data Becker. Ed. Ferre Moret.
Ahora mismo tengo entre manos otra joya:
- Castelfranchi, Yurij y Stock, Oliviero (2002). Máquinas como nosotros. El desafío de la inteligencia artificial. Acento,
cuya lectura me deja preguntas inquietantes (que eso es lo que hacen los buenos libros):¿Qué relación ha habido, hay y habrá en el futuro entre los libros y la IA?
¿Se contentará la IA con ser la bibliotecaria perfecta o acabará siendo el peor de los bibliófagos?
¿Cuáles son las razones por las que será crítico para la humanidad preservar los libros tal como los hemos conocido hasta ahora?
… y también algunas certezas, como la de que todos los libros anteriores a 2022 eran libros humanos y los de ahora no se sabe.
Y otra: que de forma insospechada y misteriosa, los libros ya no son un fetiche cultural sino algo inexplicablemente valioso: un alimento de primera necesidad por el que vamos a tener que pelear con la industria de la IA.
MARTES, 11 DE AGOSTO
Hasta 2022 los libros eran humanos
Decíamos ayer que los libros impresos antes de 2022 son plenamente humanos. Dato importante a favor de los libros viejos y antiguos.
Como la ropa pret-a-porter los libros se fabrican desde los tiempos de Gutemberg por tallas y en grandes cantidades, sí, pero hasta ahora (hasta hace unos cuatro años) teníamos la seguridad de que habían sido ideados y escritos por personas de carne y hueso.
Todos ellos
-salvo quizás los de Corín Tellado o los de Marcial Lafuente-
eran fruto de un proceso de pura artesanía intelectual en el que lo industrial se limitaba a los aspectos físicos del volumen.
Ahora no.
¿Qué pasa y qué va a pasar con los libros de ahora mismo?
Pues que los libros de ahora, muchos de ellos, en todo o en parte, ha sido gestados por la IA.
Y la IA, cuando se lee a sí misma, acaba provocando lo que se llama colapso del modelo.
Como cuando usas el mismo aceite para fritos y refritos.
Fuera de las pantallas, ahí es donde estará ese aceite nuevo y cada vez más valioso.
No en el internet de las cosas sino en la realidad de las cosas.
Y también en los libros viejos y antiguos.
MIÉRCOLES, 12 DE AGOSTO
No se nada sobre eclipses pero tengo una biblioteca
Hoy es el día del eclipse, un buen día para jugar a los astrónomos.Como cuando -¡Ay!- toca terremoto y todos queremos ser un poquito sismólogos, y bomberos, y rescatistas.Todos llevamos dentro un tertuliano que aspira a salir al exterior para aportar su originalísimo punto de vista. La cuestión es que antes, o sea, anteayer, los todólogos solían ser gente leída.En aquella época los creadores de contenido se llamaban Sócrates, Shakespeare, Gracián, Descartes o Chesterton. Ahora son divulgadores de divulgadores que nos hacen resúmenes de los resúmenes, chuletillas para pasar el examen. Y eso no es serio.Así que al final, cuando toca ejercer de todólogo, se va notando cada vez más una brecha entre los que dicen “he leído que…” y los que simplemente retuitean.Si tuvieras una gran biblioteca en casa, esa biblioteca con la que sueñas, no se si serías un buen todólogo, pero al menos en tus temas favoritos estarías muy, muy, por encima de la media.
JUEVES, 13 DE AGOSTO
“A los habitantes de Casa Melchor”
Cada vez que viene alguien a presentar un título en nuestra casa la dedicatoria que le pido en el libro que nos deja no es para mí sino para “los habitantes de Casa Melchor”.
A los libros hay que tratarlos como a los muebles o a los electrodomésticos
o, mejor aún, como a los armarios empotrados o las chimeneas. Esas cosas que se instalan un día y ya nunca se van.
Hay libros personales y bastante personales, no lo niego, pero,
en mi muy discutible opinión,
superar esa fase más infantil que podríamos llamar de coleccionismo egocéntrico es algo, simplemente, liberador.
Una buena biblioteca personal tiene mucho mérito.
Más aún lo tiene crear una biblioteca familiar.
Pero para mí la biblioteca ideal, en las civilizaciones sedentarias, sería “la de la casa”.
Que es la tuya, y la de tu familia, y la de los ancestros y la de los que vendrán.
VIERNES, 14 DE AGOSTO
El mejor ex-libris
El mejor ex-libris que conozco es el que reza “Este libro sirve a… “.
Se mire como se mire ese es el punto de vista correcto.
Los libros, a nada que hayan sido fabricados con un poco de cariño, duran más que la gente, así que esos sellos y etiquetas ampulosas que dicen que este libro “pertenece a Fulanito de Tal” son, en el mejor de los casos, inciertos.
Los libros no nos pertenecen.
El mundo moderno se fundamenta, entre otras cosas, en una visión exagerada del concepto de propiedad privada. Y así nos va.
Porque tú puedes leer un libro como si fuera una carta personal, pero no lo es.
Y si no lo es no tienes un derecho absoluto ni exclusivo ni excluyente. Los libros están a nuestro servicio y cumplen su misión sirviendo.
Así que a no ser que estés planeando para el fin de tus días que ardan tus despojos, junto con tus libros, en un funeral vikingo, sé un poco más desprendido y piensa, de vez en cuando…
qué pasará con ellos cuando no te los lleves al otro barrio.
LUNES, 17 DE AGOSTO
Grandes bibliotecas y bibliotecas extensas
Dicen que el saber no ocupa lugar.
Es la típica frase que tarde o temprano siempre se me escapa cada vez que hago un viaje a por libros, o cuando me dedico a montar o a desmontar una feria.
Los libros ocupan, y pesan.
No se hacen ustedes a la idea de lo contentos que nos ponemos los libreros cada vez que vendemos un libro grande.
Da igual que sea malo, barato o infame.
Si era grande ha sido una buena venta. Porque el espacio que deja un mamotreto es lo más precioso en una librería de viejo.
Dicho esto, el tamaño de una biblioteca ¿importa tanto como parece?
¿es mejor una biblioteca cuanto más extensa?
La respuesta parece obvia, porque todos, al menos todos los libreros, hemos visto grandes bibliotecas pequeñitas y enormes bibliotecas mediocres.
El número de estanterías, a menudo lo que revela es una de estas tres cosas:
o la edad del bibliófilo,
o las cifras de su cuenta corriente,
o una señalada ambición y amor propio.
A la hora de construir tu gran biblioteca no pienses -demasiado- en hasta dónde llegará.
Disfruta de cada paso, de cada balda y ya se verá.
MARTES, 18 DE AGOSTO
El placer de encontrar tus libros cuando los necesitas
Una conversación de sobremesa con amigos en casa, un tema que surge, un autor que se menciona…
Y llegados a ese punto el placer de levantarse diciendo “un momento”, y volver enseguida con un libro en la mano como convidando a la mesa a un poeta muerto. Para resucitar su voz impresa desde otros países, quizás otros siglos.
¿No te gustaría tener una biblioteca así?
¿Cómo será para ello mejor ordenar los libros? ¿Por tamaños? ¿Por temas? ¿Por orden de entrada? ¿Separando los leídos y los no leídos? ¿Por colores?…
La respuesta es que da lo mismo.
¿Quiere eso decir que da igual que estén ordenados que desordenados?
¡No!
Quiere decir que da lo mismo el sistema que se elija. Pero es preciso elegir un sistema.
Y una vez elegido hay que ir a muerte con él.
Porque la única finalidad de ordenar los libros es encontrar ese libro que se necesita en el momento en que se necesita. Nada más.
Olvida cualquier otro criterio, olvida la estética y olvida, por supuesto, el desorden.
El programa “Construye una gran biblioteca” está pensado para eso, para encontrar tus libros cuando los necesites.
Dentro de unos días explicaremos todos los detalles.
Por ahora te diré que empezará el 1 de octubre y que durará tres meses.
Es posible que te interese.
MIÉRCOLES, 19 DE AGOSTO
“Pasemos a la biblioteca…”
¿Crees que hace falta ser un lord inglés para poder pronunciar esa frase? Yo pienso que no. Y tengo la impresión de que estás más cerca de lo que crees de poder decirla con una sonrisa.
Para empezar estás leyendo estos correos y eso, créeme, ya te pone muy por encima de la media.
Mientras tanto no nos engañemos ¿llamarías biblioteca al montón de libros que tienes en casa?
A lo mejor resulta que tu problema es que tienes varias bibliotecas, o demasiados montones, o que la cosa ha crecido tanto que se ha salido de quicio. Aquí el plural importa mucho porque el número de pilas en las que se reúnen nuestros libros, o la cantidad de estancias en las que hay libros, es un primer dato a tener en cuenta para hacer un buen diagnóstico de la situación.
Eso es lo primero de todo que ha de entender un amante compulsivo de los libros. Que la construcción de una gran biblioteca no se podrá lograr sin una buena dosis de realismo.
Quiero a mis libros pero más a la realidad. Una realidad que, conociéndola, nos permitirá poner orden donde hay desorden, propósito donde hay dispersión; y personalidad donde sólo hay manchas borrosas.
Responde a este correo si quieres, cuéntamelo, o si lo prefieres investiga para tu propia información: ¿cuántos libros tienes en casa?
JUEVES, 20 DE AGOSTO
¿Por qué guardamos los libros que ya hemos leído?
En este mundo del usar y tirar, de la explotación utilitarista de las cosas parece que conservar libros ya leídos es ir contracorriente. Y lo es. Pero tengamos en cuenta varias cosas:
No todos los libros que hemos leído están leídos del todo o bien leídos. ¿Cuántas lecturas, en cuántos momentos anímicos distintos, admite un clásico o cualquier otro libro? Y es que los libros, en especial los más literarios, son como un caleidoscopio que se adapta a nuestra edad, gustos y circunstancias cambiantes en el tiempo. La relectura es un arte.
No solo guardamos libros ya leídos. Guardamos aquellos que son libros de consulta o referencia que son para leer a trocitos. Y es que además guardamos libros que no leeremos nunca. Tal vez porque son libros que estamos custodiando para otras personas, para nuestros amigos, hijos o nietos. O por si acaso. Porque intuimos que un día nos podrían ser de gran utilidad.
También guardamos libros por puro placer estético, porque nos gusta su encuadernación, o sus láminas o grabados.
Guardamos otros libros porque llevan anotaciones, firmas, dedicatorias. Porque son parte de nuestra vida, porque fueron regalos recibidos en momentos clave. Porque todos juntos constituyen nuestra auténtica huella de carbono.
¿Y tú, cuál es el libro más raro que conservas?
VIERNES, 21 DE AGOSTO
Nuestros libros, nuestra biografía
Decíamos ayer que nuestros libros son nuestra más auténtica huella de carbono, una peculiar masa de celulosa que ha seguido pacientemente nuestros pasos para contar con detalle nuestra biografía.
Como librero he visto muchas bibliotecas personales y puedo asegurar que si se estudian a fondo los libros que guarda una persona, su disposición, anotaciones, papelitos perdidos y otros extras, se puede llegar a saber de ella más que lo que sabe de sí misma.
Una biblioteca personal guarda regalos que nos hablan de edades, modas y amistades. Libros heredados que cuentan orígenes y ascendencias. Libros infantiles y juveniles que crearon o marcaron vocaciones. Otros libros que recorren, año a año, trabajos, aficiones, viajes e intereses. Sumen a eso todas esas cosas que percibe el ojo del buen librero como el trato dado a los libros, el desgaste mayor o menor de sus páginas, los subrayados y anotaciones, los marcapáginas improvisados, las fotos y flores prensadas en el lugar adecuado. Con apenas unos minutos de observación atenta es posible establecer una perfecta ficha policial del interesado. Nada que no pudieran hacer Holmes, Poirot o Maigret.
Nuestra biblioteca, cuando está viva y cuidada, es para nosotros mismos un espejo biográfico. Una buena biblioteca sirve para muchas cosas pero su mayor utilidad es obedecer a la primera máxima de la filosofía socrática: “Conócete a tí mismo”.
LUNES, 24 DE AGOSTO
Elogio del montón de libros
La pila de libros tiene mala prensa, esa es la realidad. De hecho si se les llamara siempre pila podría asociarse a algo tan positivo como una reserva de energía. Se les suele llamar montón. Una pila de libros, especialmente varias pilas de libros, se asocian generalmente a desorden y a acumulación compulsiva. Y sin embargo no tiene por qué. Esa generalización no es justa porque apilar es una honorable forma de almacenamiento de libros que, en determinadas circunstancias, puede ser perfectamente equiparable al clásico depósito vertical de los libros por estanterías.
Al fin y al cabo, desde que se inventó el libro tipo códice (antes de eso los libros iban enrollados) ¿qué es un libro sino una pila de hojas? ¿O qué es una biblia sobre una mesa sino un montón de libros?
Las pilas de libros, ordenadas por ejemplo por temas, o por autores sirven para mostrar de una manera didáctica qué es lo que hay de cada cosa.
Cuando no adquieren una altura desmesurada son más estables que los libros puestos de pie.
Pueden ser un elemento decorativo cuando muestran arriba una bella cubierta y en los laterales algunos cortes dorados o decorados.
Elevándose un poco más pueden tener en ocasiones forma de columna salomónica.
Son también la mejor manera de dejar a la vista los libros pendientes, esos fieles libros que esperan su turno en la mesilla de noche.
Y son, en fin, el método ideal para prensar bellas flores y plantas. Todo son ventajas.
Sirva este elogio del montón de libros para abrir un poco la mente. No digo que sea el método ideal. Sólo digo que podría servir. Y que a la hora de crear una gran biblioteca hemos de atender todas las posibilidades. Sin prejuicios.
MARTES, 25 DE AGOSTO
¿Puede crecer una biblioteca descartando libros?
Sí, una gran biblioteca también se construye quitando libros de la misma. Sé que resulta difícil de explicar esta increíble paradoja pero créame, es posible. El expurgo en la biblioteca es como la poda en el huerto. Claro que, siguiendo con el símil, para que el huerto no se arruine es preciso tener algunos conocimientos sobre qué podar, qué descartar, qué vender, qué regalar o qué trasladar. Y todo esto que vale para los tomates sirve también para los libros.
Antonio es un cliente que ama los libros, hace unos días respondió a una de estas “cartas” y lo explicó -mejor que nadie- de esta forma:
“Con el paso del tiempo, mi biblioteca no solo no ha aumentado, sino que ha sufrido la sangría de las circunstanciales inclemencias de su tiempo (espacio, agobio económico…). Circunstancias todas ellas que en abundantes ocasiones han desencadenado de forma obligatoria en un sano espurgo, y, en otras, en múltiples donaciones generosas y altruistas. Y, aún así, purificándose y dándose, mi biblioteca cada vez es más grande y, a la vez, más antigua y más nueva. ELLA ES LA MEJOR DE MIS BIOGRAFIAS.”
¡Cosas misteriosas que tienen las bibliotecas personales!
Por cierto, si quieres que te cuente en qué consiste el programa CONSTRUYE UNA GRAN BIBLIOTECA pincha aquí y agenda una llamada.
MIÉRCOLES, 26 DE AGOSTO
Una gran biblioteca familiar
Todos mis respetos si tu aspiración es la de construir una biblioteca familiar. Eso es algo mucho más complicado que hacerse para uno mismo su propia biblioteca particular.
Decir familia es hablar del paso de las generaciones, de libros heredados, de la transmisión -o no- de los intereses personales. Y también de las complicaciones del día a día, de la “desaparición” de libros y del reparto de los mismos por toda la casa. Y de la invención de todo un conjunto de normas posibles de difícil aplicación.
Es difícil, pero cuando eso se logra, cuando hay en una casa un respeto general por los libros y la conciencia de estar construyendo todos juntos algo más que pequeñas estanterías individualistas es maravilloso. Porque entonces todos ganan y todos crecen.
Está demostrado que el mero hecho de crecer en una casa con libros multiplica las posibilidades de éxito escolar en los niños. Tiene su lógica. Y si eso sucede cuando simplemente HAY libros imaginen qué pasará cuando lo que hay es una verdadera biblioteca familiar.
Si quieres construir una gran biblioteca -particular o familiar- y no sabes por dónde empezar. Si crees que podría interesarte nuestro programa “Contruye Una Gran Biblioteca” agenda una llamada sin compromiso y te lo cuento.
JUEVES, 27 DE AGOSTO
Libros, conversación y tu biblioteca personal
Boletín 129 de Libros con Historia. 27AGO26
¡Hola, amigos de los libros!

Esta tarde comienza el V Curso de Verano de Urroz Villa del Libro
¡Viva lo analógico!
¡Viva lo presencial!
¡Vivan los libros de carne y hueso!
Si no sabes en qué consisten estos cursos de verano aquí tienes el programa completo.
Esto es lo que dice la prensa de nosotros (un ejemplo):
Pero si por lo que sea te viene un poco a desmano venir a Urroz no te preocupes, hay cosas que podemos hacer a distancia como servir libros o ayudarte con tu biblioteca personal o familiar.
La carta diaria del librero de Urroz y el programa Construye una Gran Biblioteca
Los libreros nos dedicamos a vender libros, uno por uno generalmente, así funciona el negocio. Luego cada cual, cada cliente lector hace lo que puede con sus libros. Los leemos, los guardamos, los acumulamos, los ordenamos… ¿y cuándo llegan a formar una verdadera biblioteca?
Llevo toda la vida viendo bibliotecas nacientes y moribundas, amagos de biblioteca y simples amontonamientos de libros y he visto demasiadas veces esa sensación, esa pena, de no tener la biblioteca con la que se sueña, útil, con orden, sentido y criterio, que de gusto enseñar. Para eso escribo mi carta diaria, para aportar consejos, ejemplos y testimonios que ayuden.
Aquí puedes pedir la carta diaria (gratis y sin compromiso)
Los suscriptores recibirán además información de primera mano sobre el programa CONSTRUYE UNA GRAN BIBLIOTECA que voy a lanzar el 1 de octubre. Un programa de tres meses dedicado específicamente a la construcción de grandes bibliotecas personales o familiares. Tal vez te interese.
Un cordial saludo,
Javier Garisoain,
El librero de Urroz
VIERNES, 28 DE AGOSTO
Tu biblioteca frente al algoritmo
Cada vez dejamos más decisiones en manos de un algoritmo: qué noticia leer, qué película ver, qué canción escuchar o incluso qué libro comprar. No es una buena idea.
Los duendes de internet conocen nuestros últimos clics pero no nos conocen. No tienen ni idea de los sentimientos que despierta aquel libro que nos regaló nuestro padre, de los libros decisivos de aquel verano decisivo, de las obras que nos gustaría dejar a nuestros hijos.
Construir una biblioteca personal basándose en recomendaciones automáticas es absurdo. Se construye con tiempo, criterio y memoria. Por eso cada biblioteca es diferente, única, inimitable e intransferible.
Nuestro historial de navegación no nos representa. No se asoma, ni de lejos, a las intenciones de nuestra alma.
Echa un vistazo a tus estanterías y pregúntate: ¿esta biblioteca cuenta realmente quién soy? Nuestro programa “Construye Una Gran Biblioteca” está pensado para que la respuesta sea SÍ.
Si crees que podría interesarte agenda una llamada sin compromiso y te lo cuento.
LUNES, 31 DE AGOSTO
La biblioteca como ejercicio de libertad
Una biblioteca personal se construye eligiendo libros. Claro que si no fueras tú quien los elige… ¿se podría llamar biblioteca personal?
El mundo no quiere que leas nada mas que los anuncios y el guasap. Y además, cuando lees, siempre hay alguien o algo que quiere decidir por tí qué es lo que debes leer: las novedades editoriales, las listas de superventas, las recomendaciones de los algoritmos, las modas, los intereses ideológicos…
En medio de todo ese ruido una biblioteca personal es un espacio de libertad. En ella conservamos los libros que nos han formado, los autores que forman parte de nuestra vida, las ideas que compartimos y otras ideas, que aunque puedan estar en nuestras antípodas, nos interesa conocer.
Una gran biblioteca es la historia de nuestra atención, el resultado de aquello a lo que hemos decidido dedicar algo de nuestro tiempo y nuestra vida. Por eso es tan difícil transmitir una biblioteca.
Dime la verdad, de esos libros que tienes en casa ¿cuántos son realmente tus libros?
Si crees que podría interesarte nuestro programa agenda una llamada sin compromiso y te lo cuento.